Wednesday, December 07, 2005

part IX



Ni el pez pancreático que echa fuego verde por la boca ni la gaita inmensa que toca su muñeira con cada concierto digestivo superan al globo renal.
Cualquiera que da una vueltecilla por el circo a primera hora de la mañana, se da cuenta de la gran capacidad que tiene dicho aparato volador. El globo renal no vuela, por estar amarrado a una cuerda (el uréter) ya que con cada golpe de presión intenta escapar para sondar el mundo con sus ansias de viajar. A ambos lados, para mayor seguridad, los creadores del circo plantaron alubias mágicas, que crecieron en un pequeño boscaje a los alrededores. Dispone de una amplia variedad botánica donde las nefronas se llevan el papel más importante. En épocas primaverales, las nefronas desprenden un olor indescriptiblemente dulce que hace que al globo se le duerman todas las ganas de soñar y desertar. Ello le mantiene allí. Y por ello consigue irrigar cada día sus alas rotas con un líquido curioso: transparente y dorado.

part VIII

Algunos hombres lo sujetan, para hablar. Otros lo encierran en sus puños, donde cabe justo, para hacer con él la revolución. Y tiñen de sangre sus hielos y amores, y lo ponen en una urna torácica para protegerlo. Pero todos le hacen caminar por el cielo de la incertidumbre. De un lado a otro se tambalea. Y curiosamente, se mantiene en equilibrio entre las caídas y bajadas de esa montaña rusa llamada por algunos electro, y por otros vida. Entre nodos y dosis, latidos hirvientes, los borbotones en eyección ponen pasión en todo lo que hacen.
Olas eternas que pueblan el mar imposible con sus idas y venidas. El mar innavegable de los sentimientos…De donde ningún Ulises sale vivo y ningún Espronceda libre. Y olas de sístole y diástole aquellas que se dan cuenta de que el tiempo se les va escapando entre frecuencias y tonos, y entre fuerza medrada. Les presentamos al corazón del circo. El que cala cada número circense de vigor, de intensidad. De pulso.

Friday, December 02, 2005

Part VII

Soy yo. Soy aquel que se queda cuando todo ha finalizado. Soy aquél dónde los ecos de los payasos ya no llegan, donde el silencio vomita en el apéndice de la soledad. Entonces, es cuando llego yo, bajo la carpa diafragmática, para llevármelo todo. Lo que ellos ya no quieren. Con mis rivetes en cepillo recojo el agua y la porquería, y reciclo lo poco reciclable. Culminando en una masa parda, suave y blanda, con matices rugosos a veces y con brillos extraños otras, pero con un olor característico siempre...Un olor que también es mi estigma, y al que muchos, ya nos acostumbrados por el hecho de vivir con él.
Al día siguiente vuelve la función, y todo está limpio. Nadie sabe qué ha pasado, ni quién ha actuado. Nadie sabe quién ha hecho eso que "alguien tendrá que hacerlo". Y he sido yo. Que paso la mayoría del tiempo a la sombra de los otros, y sin embargo soy tan esencial como aquellos que pulen el cristal de los semáforos o aquellos que pintas las señales cada día. ¿Nunca te preguntaste quién quita todo lo que no te apetece ver?

Friday, November 18, 2005

part VI

Un día entró la decepción, y hoy, entra García Márquez en el espacio muerto...Se entrecuela por los vestigios de mi traquea, por las C cartilaginosas, de caricia, de cómomepuedoencontrartantapoesía, de costelaciones costeras...y va penetrando, con su luz de escritor inmenso. Y se adentra vertiginosamente, bajando los bronquiolos empapado de caída libre...y la mente ya no es la mente, el yo ya no es dual. ni siquiera similar. ha entrado en mi aire, en mi masacre personal y mis fiestas interiores. Nace entonces en mi pecho un pequeño feto de aire que va creciendo en 9 segundos, plagados de sentimiento infumigable...
Es así como nace un suspiro.

Sunday, November 13, 2005

part V



Los besos, por encima de los maxilares, nos adentran en el mundo del sexo. El filtum se une y de ahí los capilares, y las lenguas y los cielos. Un tornado arrulla en beso y un relámpago el sonido, que pulula las papilas con su inexescrutable ardor.
Y los dientes se devorans. Y los alientos se atropellan. por sentir ese divino beso donde el cuerpo concentra todos los órganos. Todos. Un bocado de dulcura para los más voraces tiempos, en los que la luna hierve en todos aquellos lamentos...En todas las guerras frías, que le lanzan los misiles, que la aparcelan y la venden.
Los besos son la versatilidad de la cara. Tiernos, efímeros, abominables, olvidables, apasionados, curiosos, con risas, raros, rememorados, y sobre todo...anhelados!

Saturday, November 12, 2005

part IV


Los payasos somáticos son los dedos...sí, esos que distribuyen el arco palmar de manera que ateclan nuestros pianos más íntimos. Nuestras cosquillas más escondidas entre las costillas.
A veces los disfrazo con una nariz roja, y los introduzco en tus costales. Incluso en tus pies...Fluyen indagando risas, rastreando el lugar preciso que te haga abrir esa boca, y exhalar ese ruido orgásmico que sueles experimentar cuando lo hago todo lo bien que puedo. Entonces, y sólo entonces, te vuelves niña, me guardas mis secretos como una chiquilla que abre los ojos al mundo. Los prejuicios no te importan y pareces un pez. Un pez que rellena de energía todo el viento, el tiempo.
Estos payasos somáticos...Estas falanges payasas... Te quieren enteramente, hasta su médula digital. Te quieren arrancar sonrisas.

Tuesday, November 08, 2005

part III


Es un lugar totalmente oscuro, lleno de suturas y de pesadillas. Es una bóveda enmarcada por el temporal.
Y el parietal, el frontal, el occipital. La lámina criboides cuela los nervios que se agolpan por salir.
Es un lugar abrupto, árido, con huecos donde no hay ventilación. Huele a alcantarilla a veces. La cal de las paredes se va cayendo, a cachos, mientras las tuberías de la vejez chirrían.
Los tonos grises, pastel, se van marchitando entre distorsiones de la realidad y golpes de discursiones.
Una bóveda sin luz, eso es el cráneo. Una cueva sin arte rupestre. Esa maceta dispuesta a plantar miles de ideas sin fotosíntesis.

Monday, November 07, 2005

part II

La decepción se respira como un perfume sabor a madera, olido a grandes sorbos. Cruza el vestíbulo, o hall, para ser más modernos, y se enreda con los cilios, de los cornetes y meatos. Y se desata en miles de remolinos que se abren paso por las coanas, bajando, bajando anillos cartilaginosos... Todo está más caliente, torna en clima tropica el aire, más cálido...Bronquios, bronquiolos, alveolos con capilares: y la decepción vuelve de nuevo a la sangre, como las palabras.
Porque al final todo es sangre, roja, a borbotones.